El hampa me arrebató a mis únicos hijos varones

19 abril 2009

Banda de Caricuao siembra pánico en los distintos sectores de la parroquia

Justicia era el clamor de una madre desesperada, a quien bandas armadas le han arrebatado a sus dos únicos hijos varones.

Sumida en el llanto y temblorosa de la impotencia, la mujer, que prefirió no identificarse para evitar represalias en su contra, dijo que su hijo mayor fue asesinado, la mañana del lunes, en el barrio El Onoto de la UD2 de Caricuao.

A Eduardo José Figueroa, de 28 años, le asestaron once impactos de bala, cuando se desplazaba en su moto Honda de color rojo, por la localidad referida.

Se conoció que el joven iba hacia un taller mecánico de la zona, donde estaban pintando su vehículo. Eran como las 9:00 de la mañana cuando fue detenido por una dama, quien se atravesó en la vía con las manos en alto. Seguidamente, se le acercaron varios sujetos armados que le dispararon de frente. “No le robaron nada, sólo querían matarlo”, dijeron los deudos.

Los padres del fallecido revivieron el trágico momento de una partida inesperada, pues el pasado 6 de mayo de 2000, los mismos sujetos ultimaron a su menor hijo cuando salía de una celebración en el barrio.

Recordaron que a José Daniel Figueroa, de 18 años, lo mataron por no tener un cigarrillo para ofrecer. “Que dolor tan grande sentimos. Dios es grande y hará justicia”, dijeron.

Fuentes policiales indicaron que el responsable de ambas muertes es un sujeto apodado “el Momo”, quien había tenido problemas con los jóvenes.

Lo mataron en una fiesta La madrugada del domingo, pistoleros irrumpieron en una celebración que se efectuaba, en el barrio El Cafetal del kilómetro 12 de El Junquito, y asesinaron a Jhon Jairo Sanmartín, de 22 años.

Seis impactos le segaron la vida, mientras disfrutaba de la fiesta. Testigos del crimen, detallaron que Sanmartín estaba conversando con varios amigos cuando, repentinamente, un grupo armado lo sorprendió disparándole sin piedad.

El joven cayó mal herido y falleció cuando intentaban sacarlo de la zona para trasladarlo a un hospital. Las heridas mortales fueron en el cuello y cabeza.

Su comadre, Yajaira Zapata indicó que vivía alquilado en su vivienda, en compañía de su esposa y dos hijos menores. Trabajaba como cauchero en San Bernardino y era oriundo de Colombia. Tenía 3 años y medio en el país. Explicó, además, que el joven que le dio muerte había tenido rencillas con él hacía cinco meses. En esa oportunidad, le propinó varias heridas cortantes con un arma blanca en la espalda y brazos. “Ya se habían contentado de nuevo porque eran amigos, pero nos sorprendió lo ocurrido”, manifestó.

Sanmartín no tenía familia en el país y tampoco documentos, lo que generó retraso en el traslado del cadáver a Colombia.

Fuente: http://www.eluniversal.com/2009/02/04/sucgc_art_el-hampa-me-arrebat_1254672.shtml

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