Caracas se mueve por el reciclaje

22 abril 2009

Para algunos vecinos, los miembros de la familia Guenni Bravo parecen un cuarteto excéntrico. El bajante de la basura, que los liberaría en unos segundos de los kilos de desechos que se producen a diario en el hogar, no es una alternativa viable para ellos, pues hace más de tres años decidieron reciclar.

En el lavandero de su pequeño apartamento, en Terrazas del Club Hípico, tienen tres envases para separar vidrio, plástico, cartón y papel. Se turnan para llevar los residuos en carro ­pues queda a 15 minutos de su casa- al parque Agustín Codazzi en Prados del Este, donde la Alcaldía de Baruta ha dispuesto dos contenedores “verdes” para vidrio y papel.

Deshacerse de sus desechos, sin duda, le toma más tiempo a la familia Guenni que a cualquier otra de su misma urbanización. A pesar de lo extraño que podría parecer que una familia recicle, para ellos es lógico y necesario.

“Nos gustaría hacer mucho más, pero no tenemos dónde llevar algunos de los desechos, como es el caso del plástico”, dijo Orlando Guenni, profesor universitario y padre de la familia.

Aquellas iniciativas individuales y colectivas que procuren reducir el impacto de la contaminación, del cambio climático y del uso desmedido de los recursos naturales son, precisamente, foco de atención del Día Mundial de la Tierra, que se celebra hoy en todo el mundo.

Para los Guenni, su aporte es pequeño. Para la comunidad internacional y el Earth Day Network, que promueven la creación de una “generación verde” de ciudadanos comprometidos con su ambiente, la contribución es enorme.

Sin duda, por algún lugar se comienza.

Por Catia y Petare limpios. La Corporación de Servicios Metropolitanos calcula que diariamente se producen en Caracas 6.000 toneladas de basura, de las cuales 1.000 quedan sin recoger en las zonas populares.

Contenedores desbordados de bolsas plásticas de todos colores forman parte del paisaje de las comunidades con menos recursos. Pero hay personas organizadas, desde hace unos años, que han decidido hacerle frente a la situación.

La respuesta: reciclar.

En Los Frailes de Catia, José Quintero y Marlene Mora se preparan -junto con casi 1.000 voluntarios que han sensibilizado en el manejo de residuos sólidos- para inaugurar el primer centro de acopio de materiales reciclables, que beneficiará a casi 35.000 personas de las parroquias El Junquito, 23 de Enero, La Pastora y Sucre.

En dos meses se verá el resultado de cinco años de trabajo. En el lugar -que servirá, además, de centro de transferencia para que las empresas recicladoras obtengan sus materias primas- la comunidad entregará plástico, aluminio, papel y vidrio.

“Es un proyecto de capital social. De esta manera se fortalece el músculo comunitario.

Este es un proyecto de una comunidad cansada de vivir en un ambiente dañino. Hoy es la basura; mañana será la delincuencia. (…) Esperamos que sea un éxito”, dijo Mora.

La sensibilización ha sido la clave. Los voluntarios formados en los talleres han llevado a sus sectores las experiencias y han enseñado a las personas la forma adecuada de separar los desechos sólidos para que sean aprovechables.

Cambiar la mentalidad es, sin duda, una tarea difícil. A una cuadra de la casa de Quintero, en Los Frailes de Catia, la basura se ha adueñado del lugar.

¿Pero qué se necesita para lograr el cambio? “Hay que educar primero de una manera seria”, dijo Mora.

La iniciativa que nació en Catia ya llegó al otro lado de la ciudad. En el barrio José Félix Ribas de Petare, Laura Fernández -con la ayuda de la comunidad de Catia y la Fundación Ruedas por la Vida- ha logrado encontrar un espacio en el Núcleo de Desarrollo Endógeno para hacer un centro de acopio de desechos sólidos.

“El proyecto va lento porque no tenemos apoyo de los entes gubernamentales. Todo está paralizado. La intención existe. Podemos hacer del reciclaje una actividad productiva que abra fuentes de empleo.

Es una situación ganar-ganar porque viviremos en un mejor ambiente sin riesgo de enfermedades”, señaló Fernández.

Dos iniciativas, una en el seno de una familia clase media, otra en el corazón de dos comunidades duramente afectadas por el problema de la basura.

Ambas son focos de atención del Día Mundial de la Tierra.

Fuente: http://www.entornointeligente.com/resumen/resumen.php?items=853190

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1 Vicky Quintero enero 11, 2011 a las 12:54 PM

A esta fecha increiblemente no se ven movimientos de cuadrillas ni de maquinaria, que ya deberían haber retirado los derrumbes de tierra, basura y escombros que bordean toda la vía desde la Yaguara hasta el pueblo de El junquito. Es la desidia gubernamental mas profunda que hemos tenido que vivir, no se si sea una retaliación del gobierno o por la falta de gerencia en la prestación de los servicios en la zona, el asunto es que el Junquito se ha convertido en un pueblo sin ley, sin servicios y sin soluciones a por lo menos mediano plazo.
No quisiera ser radical y dramática al afirmar que por desgracia para todos en el Junquito, dejamos de ser para siempre la zona sana y felíz que éramos. Ahora el acceso a la población se ha convertido en un infierno por las invasiones propiciadas por el mismo gobierno, sin contar la basura y la anarquía en las constrccioones a orillas de la carretera, tampoco tenemos la esperanza de que la prometida nueva via que saldrá por el km. 16 sea una solucion para los que queremos vivir como gente ya que para entrar a ella igualmente transitaremos los barrios de Carapita y Mamera que son iguales o peor aún que la actual vía en uso.

El destino de la parroquia se ve triste y desesperanzado, emigraremos cuando tengamos la oportunidad sin pensarlo dos veces, buscando mejores espacios donde crecer con nuestros hijos en un ambiente mas sano, ordenado y limpio (que ya no quedan muchos en el país).
No esta en nuestras manos la solución de este problema, está en manos de nuestras autoridades competentes (o incompetentes) paliar las tragedias del dia a dia en el Junquito. Ojalá llegue el día en que uno de ellos asuma el reto de rescatar esta hermosisima zona de la anarquía en que está sumergida y entonces podamos crecer y desarrollarnos dignamente como nos merecemos.

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