La vulnerabilidad de Caracas crece con cada palo de agua. Si no son las quebradas desbordadas, son los derrumbes y cuando no los drenajes tapados.
En este último punto se basa el recorrido, pues con el aguacero de este miércoles sitios como El Paraíso, El Valle, Coche, Andrés Bello, Santa Rosalía, El Junquito, Las Mercedes, San Bernardino, Antímano, Macarao y la autopista Francisco Fajardo se vieron anegados, precisamente porque la red de alcantarillas colapsó: algunas son pequeñas e insuficientes y otras (la mayoría) están obstruidas con sedimentación y basura.
Ayer se realizó un recorrido por varios puntos de la ciudad para ver cómo funcionaban estos sumideros y, por ejemplo, los de la avenida Páez en El Paraíso y los de la intercomunal de la Valle-Coche aún no habían succionado las aguas caídas el miércoles en la tarde.
En Coche, hay un problema serio con las aguas servidas que deberían estar pasando por la cuneta de la Panamericana. La semana pasada el colector se reventó (una muerte anunciada, pues los vecinos de ese sector tienen 10 años denunciando este problema) y ahora una torrentera putrefacta tiene su caída libre hacia la intercomunal, vía que por cierto tiene antecedentes de hundimiento por las severas filtraciones.
Tampoco los de la Cota 905 se observaron libres y en Antímano y Mamera, las cuadrillas de la Corporación de Servicios del Distrito Capital reponían un tubo roto que causó el colapso de un drenaje principal.
Manuel Molina, presidente de la Corporación de Servicios Municipales de la Alcaldía de Libertador reconoció que tienen problemas en un conjunto de drenajes y acotó que requieren realizar obras más a fondo para su destape y adecuación.
Entre tanto, Nora Delgado, presidenta de la corporación pero en este caso del gobierno Distrital, dijo que tienen a mil 300 hombres haciendo trabajo preventivo y correctivo en las 350 quebradas de Caracas. “Por ello no hemos tenido un impacto negativo. Sin embargo no podemos dejar de reconocer que la cantidad de sedimentación evita la fluidez de las aguas”.
Citó el caso del Junquito, en los primeros kilómetros, donde debido a las ocupación aún no regularizadas hay un arrastre de tierra importante que conlleva a la generación de lagunas y a la paralización del tráfico vehicular.




Facebook
Twitter
RSS