Tierra de desplazados

19 abril 2010

La familia López (nombre ficticio para protegerlos) es sobreviviente en unos terrenos en donde pocos quieren vivir. En el sector Araguaney del kilómetro 16 de El Junquito, no llega el agua desde hace dos años, lo que ha hecho que muchos de sus vecinos se muden.

Los López aguantan por necesidad y fe, pero sobre todo porque han invertido sus ahorros en tuberías que terminaron siendo inútiles.

Y es que el conducto que instaló Hidrocapital es de apenas dos pulgadas, cuando debería ser de ocho, por la cantidad de familias que habitan en el sector (unas 90). En la estatal les dicen que no tienen recursos para ampliarlas.

Los López son unos verdaderos sobrevivientes: se bañan de pie dentro de poncheras que recogen el agua sucia y llena de jabón, con la que luego descargan los inodoros, todo con tobos. También aprendieron a fregar platos y lavar la ropa utilizando lo mínimo de agua.

Los cinco tanques y todos los envases que tienen, los llenan con camiones cisterna que les cobran BsF 700 cada viaje. También con los 2 mil litros que les donan los transportistas de agua de la Corporación de Servicioa de Libertador cada mes y medio, más o menos. A los choferes los reciben como reyes: les recogen frutas de su huerto (regado con agua reciclada) y les preparan comida: “Es que nadie quiere meterse para acá”.

Fuente: http://www.eluniversal.com/2010/04/19/ccs_art_tierra-de-desplazado_1865873.shtml

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