La carrera que Margarita Rodríguez emprendió ayer para ingresar a la emergencia del Hospital José Gregorio Hernández con su bisnieta en brazos, sólo le sirvió para escuchar un aviso que la puso más nerviosa: “No hay pediatra”. Volvió a correr y, por recomendación de los vigilantes, llevó a la niña, que se encontraba inconsciente, al Hospital Elías Toro, conocido como el Pediátrico de Catia.
La pequeña había caído de una escalera mientras intentaba subir a la platabanda de su casa, en el barrio Niño Jesús, en el kilómetro 3 de la vía de El Junquito. “¿Cómo es posible que no haya médicos para atender las emergencias? Mi bisnieta convulsionó y no había pedíatra ni otro médico para atenderla. Nosotros no tenemos módulos de Barrio Adentro ni nada. ¿Dónde podemos ir, si no tenemos para pagar una clínica?”, denunció Rodríguez.
Además de la ausencia de pedíatras, como ocurre desde hace unos meses, la sala de triaje en Los Magallanes de Catia operaba en un pasillo por falta de espacio. Y el área de Traumatología también resultaba pequeña para los pacientes, que esperaban echados en el piso.
El caso de este hospital no es la excepción en el oeste. En el Periférico de Catia la emergencia pediátrica lucía ayer como un taller de camas dañadas y colchonetas arrumadas. La mayoría de los niños que acuden a ese centro también son referidos. Las labores de refacción modifican el escenario clínico, por eso hay muebles de historias médicas y escritorios en medio de la sala de espera, o camas que son utilizadas para guindar carteras y bolsas de comidas. Mientras, en la Unidad de Apoyo a Pacientes Asmáticos no hay ni un nebulizador.
Todas esas carencias por la falta de médicos y por las áreas en reparación las resienten en otros hospitales. Eso lo corroboró ayer la familia de Rodríguez que, al intentar ingresar a la niña de 4 años de edad, recibió abucheos de las más de 50 madres que esperan su turno. “Llevo aquí 4 horas. Mi hijo también es una emergencia, los niños siempre son prioridad”, cuestionó una mujer que esperaba en el jardín del Elías Toro.
Una enfermera, que prefirió no ser identificada, aseguró que la emergencia está copada desde que fueron cerradas las áreas pediátricas de Lídice y del Periférico de Catia. “La gente se molesta, pero nosotros no podemos con todos los niños de Catia y el oeste, que son bastantes”, dijo.
En el Jesús Yerena Hernández, en Lídice, el área de Pediatría y Maternidad está clausurada hace 14 meses por labores de reparación, pero los médicos advierten que los problemas no aquejan sólo a la comunidad infantil. La sala de terapia intensiva también permanece cerrada y en el cuarto de traumashock, donde sólo pueden ser hospitalizados dos pacientes, un obrero realizaba ayer arreglos de urgencia.
Por temor a ser amonestados, los médicos residentes de Lídice optan por el anonimato para denunciar que están trabajando “a medias”: Ayer, por ejemplo, no contaban con catapresan, necesario para casos de hipertensión. Las reparaciones inconclusas mantenían un baño sin agua y otros con problemas de bombeo.
Tanto médicos como pacientes creen que el ruleteo volverá a agravarse en los días festivos.
“Los hospitales de Catia están repletos y no hemos llegado al 24. Deberían hacer un operativo especial en estas fechas”, dijo Rodríguez.
Fuente: http://www.entornointeligente.com/resumen/resumen.php?items=993924




Facebook
Twitter
RSS