Arreglos en vialidad y presencia policial esperan habitantes de poblado mirandino
Los Teques.- Todos los pobladores de El Jarillo coinciden en que una mejor vialidad y mayor presencia policial son esenciales para que los turistas regresen confiados a disfrutar de todas las atracciones que ofrece este poblado situado a 40 minutos de Los Teques, entre el Parque Nacional Macarao y la Colonia Tovar, al que se accede desde la carretera Panamericana.
El pasado 14 de noviembre se cumplieron 119 años de su fundación y aunque no hubo fiestas patronales, auspiciadas por la Alcaldía de Guaicaipuro y la Gobernación de Miranda, como en ocasiones anteriores, se ofició una misa en la capilla central para pedir por la protección de las familias que dan vida a esta pintoresca parroquia y la prosperidad de su producción agrícola.
Los 18 grados centígrados que en promedio se mantienen sobre las montañas donde está asentado el pueblo de El Jarillo, así como la lejanía del ruido y el caos vehicular, han convertido al lugar en una zona de gran atractivo para el desarrollo habitacional y para la visita de los turistas, como una alternativa a la Colonia Tovar.
La junta parroquial, a cargo de Pedro Ziegler y Pablo Páez lleva con mucho celo el censo poblacional, calculado en 5 mil habitantes. La demanda de mejores servicios urbanos no es una excepción allí. Las vías han sufrido las consecuencias de las temporadas de lluvia por dos años consecutivos y las grandes fallas de borde se trabajan de forma muy lenta e intermitente.
Sonia Breindebach, habitante de 23 años y encargada de una panadería, espera que no se detengan nuevamente las mejoras de la carretera, ya que el pueblo tienen un importante desarrollo comercial, con zona de bancos, estaciones de gasolina, restaurantes y ventas de frutas y hortalizas que necesitan mejor infraestructura para mantener la economía local.
La siembra de fresas, moras, duraznos, así como la producción de pan y bebidas típicas de clima frío constituyen los atractivos del poblado, que poco a poco se adentra en la oferta de pernoctas con la construcción de posadas y hoteles familiares, para recibir a muchos más visitantes que los que van de paso.
Hof Berechtsgardener lleva varios años construyendo un complejo de cabañas cerca de la cima de los vuelos en parapente, para dar posada a todos los amantes de los deportes extremos, que son muy frecuentes en la zona, así como los grupos de ciclistas, turismo de lujo y otros que deseen conocer a fondo todas las bondades de El Jarillo.
Las tradiciones religiosas están bien arraigadas en la comunidad, fundada por dos hermanos descendientes de una familia de alemanes, y provenientes de la Colonia Tovar.
En una de sus colinas reposa un monumento a la Virgen del Carmen, muy vistoso por sus grandes dimensiones y visitado por todos los transeúntes, que es parte del atractivo de este poblado altomirandino.
Los hermanos Breindenbach y los Gerik desarrollaron buena parte de la arquitectura que muestra la localidad y que luego de tantos años requiere la modernización del sistema eléctrico, así como del alumbrado público.
Genaro Gámez y Francisco Oropeza agricultores de la Ciénaga acusan que los robos se han incrementado en la zona por la oscuridad que reina en la noche.
Lucas Gerik, de 65 años de edad, personaje pintoresco de la zona y mejor conocido como “El tío Lucas”, alerta sobre un aumento de violencia armada, nunca antes visto en la parroquia.
“Tenemos un módulo policial que requiere patrullas y motos, porque si los policías no tienen recursos para movilizarse la vigilancia no será efectiva”, señala este residente.
Fuente: http://www.eluniversal.com/2009/11/22/grccs_art_el-jarillo-espera-po_1663354.shtml





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